domingo, 14 de noviembre de 2010

PRIMERA FERIA GRAMEEN ROSARIO!!!


Se realizó con mucho éxito como prueba piloto para seguir creciendo la primera feria de Grameen Rosario. Decenas de prestatarios de varios centros demostraron la riqueza, diversidad y atractivo de los emprendimientos de Grameen. Los organizadores aseguran que por el éxito de esta experiencia aspiran a realizar en el futuro una feria general, que incluya a todos los centros Grameen, si bien admiten conocer las dificultades que implicaría organizarlo dado que los distintos centros están esparcidos por todo el radio de la ciudad.

sábado, 13 de noviembre de 2010

GRAMEEN ROSARIO EN EL CONCEJO


Grameen Rosario es declarado de "interés municipal"

Por decreto 33.965 del 01/07/2010 del Honorable Concejo Municipal de la ciudad de Rosario,
la Rèplica Grameen Rosario ha sido declarada de interès municipal.

viernes, 12 de noviembre de 2010

GRAMEEN EN LOS DIARIOS ARGENTINOS


NOTA SOBRE GRAMEEN EN CLARÍN (03/05/10)

HISTORIAS DE VIDA


Microcréditos: un banco ya prestó un millón de dólares

El Grameen Bank, creado por el premio Nobel Muhammad Yunus, lleva 10 años en la Argentina. Sin garantías, otorga préstamos a devolver en cuotas mínimas. El 90% de quienes los piden son mujeres. Se beneficiaron 6.000 familias en todo el país.

Por: Mariana Iglesias

Suena extraño, pero existe. Hay un banco que otorga créditos para financiar microemprendimientos sin pedir garantías a cambio. Sólo requiere un compromiso moral. Y la gente responde. De tal manera lo hace que el Grameen Bank -también conocido como "el banco de los pobres"- no deja de expandirse y crecer. Nació en Bangladesh en 1976 y enseguida se instaló en todo el mundo. En Argentina, donde lleva diez años, ya entregó un millón de dólares a 6.000 familias.

El creador del banco, el economista bengalí Muhammad Yunus, recibió el Premio Nobel de la Paz en 2006 "por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico desde abajo". El sistema es simple: se otorga una pequeña suma que debe devolverse semanalmente durante un año, es decir, se pagan unas 50 cuotas con un interés que es prácticamente irrisorio. O se puede cancelar en 25 cuotas, pedir otro, y así.

"La mayoría renueva el crédito para seguir progresando", explica Norberto Kleiman, presidente de Grameen Argentina (www.grameenarg.org.ar). En general, se empieza pidiendo 500 pesos, y lo que se devuelve semanalmente no llega ni a 10. "El sistema funciona porque el 90% de los que piden créditos son mujeres", admite Kleiman. Cuenta que el dinero funciona como "zanahoria", un anzuelo para que la gente se acerque. "Buscamos que cambien su actitud. Y ocurre, porque el trabajo sube la autoestima. Son personas con ideas y ganas, que no quieren que se les regale nada, simplemente necesitan contención". Para eso están las reuniones semanales de los distintos grupos. Se llaman réplicas. Están en todo el país.

jueves, 11 de noviembre de 2010

LA CRISIS FINANCIERA SEGÚN YUNUS


Yunus instó a crear un sistema financiero "para el pueblo". (La Nación)

El economista bangladesí Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz, afirmó hoy en Tokio que la crisis económica mundial abre la posibilidad de desarrollar un sistema financiero "para el pueblo" y no "para los ricos".
Yunus, creador del microcrédito, destacó ante la prensa que la actual hecatombe financiera "no es la única crisis de la actualidad" y que no debe ocultar otras surgidas con anterioridad, como las de la alimentación, la energía y el clima.
"Todas las crisis tienen el mismo origen, han surgido de fallas estructurales de nuestro sistema", dijo Yunus, para quien "la economía actual está orientada únicamente hacia la búsqueda de un máximo de ganancias".
Pero "la más profunda de las crisis" puede generar "la mejor de las oportunidades", sostuvo Yunus. "Mientras las cosas fucionan más o menos, nadie quiere cambiar nada, pero ahora que ya no funcionan, es el buen momento", declaró.
"El sistema financiero debe ser repensado íntegramente. De todos modos no funciona para el pueblo. Para los ricos, sí, pero no para el pueblo", subrayó. Yunus propone por ello fundar un nuevo sistema, "basado en lo concreto y no en los sueños" de algunos profesionales de la finanza.
Dio como ejemplo de lo que puede hacerse al Grameen Bank, el banco de microcrédito que el propio Yunus creó en 1976 para financiar proyectos de aldeanos de Bangladesh sin acceso a las líneas de crédito tradicionales. Tres décadas después, los créditos consentidos por el Grameen Bank son reembolsados en un 98% de los casos.

lunes, 16 de marzo de 2009

PRESENTACIÓN

PRESENTACIÓN:

GRAMEEN es un banco solidario que otorga microcréditos de palabra (¡sin documentos legales ni garantías!) para emprendimientos productivos. Su éxito lo llevó a expandirse desde su Bangladesh natal hacia todo el mundo, y le valió a su fundador, Muhammad Yunus, el Premio Nóbel de la Paz. A través de GRAMEEN las personas sin acceso al crédito encuentran la posibilidad de progresar en base al trabajo y sin riesgo. Encuentran también un grupo de amigos, un equipo de trabajo y una serie de valores humanos que ellos llevaban adentro pero que no se veían adecuadamente recompensados.
GRAMEEN logra en todo el mundo una tasa de devolución de los préstamos superior a la del sistema bancario oficial, de arriba del 90%. Esto se debe a que, si bien los emprendimientos son individuales, cada grupo de cinco personas es solidariamente responsable por cada uno de los proyectos. Esto estimula la confianza y la solidaridad dentro del grupo. GRAMEEN es mucho más que una ayuda económica inicial para destrabar el círculo vicioso de la exclusión del sistema financiero. Cuando un miembro de GRAMEEN tiene algún inconveniente, su grupo y en su caso todo GRAMEEN le tiende una mano y busca una solución.





EXPERIENCIA GRAMEEN ROSARIO, por Raúl Bianciotti

EXPERIENCIA DE LA RÉPLICA GRAMEEN ROSARIO:
UNA MIRADA HUMANÍSTICA A LA METODOLOGÍA DE YUNUS.

Cuando en el año 2001 comenzamos a dar forma a la idea de fundar una Réplica del Banco de los Pobres en Rosario (segunda ciudad en importancia de la República Argentina) sabíamos que luchábamos contra la idea muy enfundada en las clases pobres de nuestra ciudad acerca de que el Estado (Nacional, Provincial o Municipal, no importa cuál) debía asistir incondicionalmente las necesidades básicas insatisfechas de las personas con esa condición social.

En este país de contradicciones, el Estado impulsa políticas asistencialistas que involucran a más del 20 % de la población, estructuralmente pobre, que no sufrirá hambre pero tampoco tendrá la posibilidad de que sus hijos ni los hijos de sus hijos dejen esa condición. En un país rico como la Argentina parece algo inentendible. Sin embargo, ese estrato cautivo de la población seguirá los destinos políticos de quien más le ofrezca a cambio de sus votos.

Este panorama se viene gestando políticamente desde hace más de 50 años, en los cuales los gobiernos de turno mantuvieron o aumentaron el número de pobres a través de políticas económicas tendientes a no permitirles elevar su nivel educativo y económico, ya que son útiles a los fines electorales y sectoriales. Eso sí, tendrán su bolsón de alimentos, su comedor comunitario, su pequeño subsidio en efectivo para gastos menores y todo sin ningún tipo de contraprestación, sólo la de permanecer pobres y obedientes al sistema. De educación y trabajo, ni hablemos.

Con este panorama, se nos ocurrió que sería bueno demostrar que, a través de la metodología grameen, se les podía brindar una oportunidad a los sectores carenciados para salir de la pobreza en forma permanente, con dignidad y solamente dependiendo de si mismos.

Así fue que planeamos una primera convocatoria a créditos en Abril de 2002 en un barrio humilde del noroeste de la ciudad llamado PARQUE CASAS. Era un momento de enormes dificultades económicas en el país; la inflación era cercana al 50 % anual, la ayuda del Estado escaseaba entre las clases pobres y el crédito resultaba absolutamente inalcanzable para esta clase social.

Cuando, ante un auditorio de más de 400 personas, dijimos que veníamos a ofrecer 500 pesos (aprox. 400 dólares en ese momento) para un emprendimiento productivo hubo sonrisas y aplausos. Cuando dijimos que había que devolverlos quedaron la mitad de las personas. Y al exponer las condiciones para obtener el crédito, permaneció sólo el 25 %.

Claro, un crédito grameen esta al alcance de todos. Cualquiera puede cumplir las condiciones (tener un emprendimiento productivo, ser pobre, formar un grupo de 5 hombres o 5 mujeres, no tener acceso a créditos), pero no todos estaban dispuestos a llevar adelante las otras exigencias que imponíamos (había que demostrar que el emprendimiento era sustentable en el tiempo, comprometerse a devolver el dinero, asistir a una reunión semanal de una hora y sobre todo asumir solidariamente con el grupo que debían ayudarse a cumplir sus propios objetivos, que eran salir de la pobreza y mejorar la calidad de vida a través de un trabajo digno).

Esta población estaba acostumbrada a recibir lo elemental para la subsistencia a cambio de nada. Y que una organización como la nuestra tratara de aplicar conceptos tales como trabajo, dignidad, solidaridad, preocupación por el compañero, perseverancia, compromiso, oportunidad, valor de la palabra, etc., sonaba distinto, mal, no les gustaba. Mucho menos cuando no había más garantía que nuestra palabra para cumplir lo que prometíamos. En ese momento, no había ningún lugar de la ciudad donde se hubiera dado un préstamo grameen o se hubiera hablado de ello. Éramos unos desconocidos que podíamos resultar unos charlatanes. Sólo le ofrecíamos una esperanza.


LA EXPERIENCIA DE LA RÉPLICA ROSARIO:

El banco Grameen de Rosario comenzó a entregar préstamos en Agosto de 2002 y desde entonces ha ayudado a mucha gente a obtener una fuente crediticia segura y confiable, con la única garantía de la palabra y la solidaridad del grupo, alentándolos a progresar a través del esfuerzo e incentivando con gran efectividad el cumplimiento de los pagos.

Es que, una vez que una persona ingresa en Grameen, se siente parte importante de un todo de dimensiones desconocidas, que lo impulsa a no fallarse a sí misma, ni a sus compañeros ni a Grameen como un concepto ecuménico de lucha contra la pobreza.

Es un desafío que asumen de no dejarse vencer y demostrarle a los demás que pertenecer al Banco de los Pobres implica el orgullo de convertirse en protagonistas de su propia vida y de sus progresos; el poder brindarle a sus hijos la oportunidad de estudiar y comprender que una mejor calidad de vida dependerá exclusivamente de ellos mismos, y no de las decisiones de los gobernantes de turno.

Actualmente, en Rosario, existen seis centros (lugar de reunión de grupos de Grameen) en distintos barrios carenciados de la ciudad. Cinco son de mujeres y uno de hombres. Estos espacios, donde los prestatarios se reúnen una hora una vez por semana, se han convertido en verdaderos foros de discusión de las realidades de sus integrantes. Allí hay soluciones para los problemas de los emprendimientos, hay discusiones sobre la seguridad del barrio, se solidarizan con aquellas mujeres que sufren la violencia familiar o se busca una salida conjunta a los problemas comunes.

Estas mujeres ya no están solas y se sienten parte importante de un todo que las contiene y que les da la posibilidad de opinar, de tener voz y voto, de ser artífices de sus destinos. Pero nada es gratis para ellas. Antes de llegar a tener estos derechos, tuvieron que demostrarle a sus pares su valía. Que estaban preparadas para formar parte del Banco de los Pobres, que eran capaces de SER GRAMEEN.

Antes de insertarse en un centro ya formado, un nuevo grupo deberá atravesar un período de trabajo en reuniones de una hora semanal, que serán coordinadas por una operadora de campo que analizará la validez de los proyectos económicos propuestos y se les inculcará cuáles son las obligaciones que deben asumir para ser parte del Banco: el grupo debe asistir completo a las reuniones, deben devolver en tiempo y forma las cuotas del préstamo, formar parte de un centro donde se debatirán los problemas y solidarizarse con el cumplimiento de sus compañeras o compañeros. Todo el grupo debe cumplir con la metodología. En caso contrario, no habrá renovación del crédito para ninguna de las personas integrantes.

Las operadoras de campo surgen de las mismas prestatarias, de aquellas con mayor antigüedad, que pretenden devolver la oportunidad recibida colaborando ad-honorem con la preparación y el adiestramiento de los nuevos grupos. Y lo hacen con gran solvencia y muchísimo cuidado, porque saben que de una buena selección de los nuevos miembros dependerá el éxito del sistema.


¿POR QUÉ GRAMEEN TIENE ÉXITO?

El total de prestatarios activos en Rosario al año 2009 es de 150. Los préstamos van de $ 600 a $ 1.500 (200 a 500 dólares) y se han prestado en los siete años de funcionamiento alrededor de $ 700.000 (unos U$S 200.000) que financiaron más de 300 micro emprendimientos.

Muchas veces la pregunta es: ¿por qué esta metodología de microcréditos, diseñada por Yunus, es tan exitosa? Los resultados de la réplica Rosario corroboran los obtenidos a nivel mundial.
90 % de los prestatarios son mujeres
85% de los emprendimientos financiados se auto sustentan y perduran en el tiempo.
95% de los préstamos son abonados en tiempo y forma.

Estos resultados, queda claro, se logran sin que ninguno de los prestatarios ofrezca ningún tipo de garantía real o aval más que su palabra, su compromiso personal.

Desde el punto de vista de nuestra experiencia, podemos destacar las siguientes conclusiones:

El trabajo de formación previa de los grupos (alrededor de 10 a 12 semanas) hace que sólo lleguen a percibir los préstamos aquellos que realmente están interesados en llevar adelante su emprendimiento, demostrando su perseverancia y su convicción, y haciendo fuerte al grupo para sobrellevar los obstáculos que vayan surgiendo, todo lo cual, si no existía antes, se va incorporando a su carácter.
Durante este trabajo de formación, las prestatarias van tomando decisiones que luego deberán respetar: cuáles serán sus compañeras de grupo a las que avalarán con su palabra, cuál será su emprendimiento, el monto del crédito a solicitar, el plazo de devolución, etc. Una vez tomadas “por ellas” estas decisiones, tienen tal interés en demostrar que pueden que su orgullo no les permite incumplirlas.
Una vez que llegan a obtener los créditos y el grupo pasa a formar parte del centro (reunión semanal de grupos), el conjunto de prestatarios ejercerá una presión social muy importante para que el cumplimiento sea efectivo. Les harán sentir, antes que nada, que no cualquiera forma parte del Banco de los Pobres, que eso es un orgullo y que habrá que demostrarles a quienes estén fuera que vale la pena estar dentro.
La reunión semanal servirá también como grupo consultivo para resolver los problemas de los emprendedores. Ya no se encontrarán solos ante eventuales obstáculos. Tendrán un conjunto de pares que estará dispuesto a ayudar y resolver ejecutivamente sumando su experiencia y contención.
La presión también se hará sentir en su barrio si no cumplen, ya que el resto de las prestatarias harán saber que la incumplidora ha desperdiciado una valiosa oportunidad que se le ha ofrecido sólo por su palabra. La sanción social tiene mucha fuerza.
Finalmente, la posibilidad de obtener nuevos préstamos por mayores montos en caso de cumplimiento, no sólo individual sino también a nivel grupal, sirve como acicate para que mutuamente se obliguen a llegar a las metas fijadas.

No solamente el poder sancionatorio y punitorio del grupo es lo que sirve para desalentar el incumplimiento. Tanto o más importante es el orgullo de poder responder al compromiso y demostrase a sí mismo, a sus pares y familiares, que ellas son capaces de progresar con su propio esfuerzo, devolviendo cada peso pedido y sintiéndose cada día más fuertes e independientes.

Es notable observar los cambios, no sólo económicos, sino también sociales, de estas mujeres a medida que van pasando los meses dentro de Grameen. Mujeres que no eran capaces de decir una palabra aprenden a expresarse y a saber que su opinión es valorada por sus pares. Hemos visto casos de violencia familiar desaparecer por el mero hecho de que las mujeres ya no dependían económicamente de su pareja y por ende ya no existía la amenaza de dejarlas en la calle junto con sus hijos.

La posibilidad de crecer económicamente a través del microcrédito y de tener un grupo de referencia y pertenencia que las considera valiosas, incentiva su confianza y autoestima hasta niveles insospechables. Ya no son sumisas mujeres que no tienen un lugar en el mundo, sino que son vitales emprendedoras que hasta incluso se vuelven referencias importantes en su familia, comunidad y barrio.

Quiero que quede expresa constancia de que esto que relato no es una cuestión teórica, vista en los textos o imaginada por un académico. Al contrario, cada semana puedo citar ejemplos concretos de este tipo de lo que veo en las reuniones de hombres y mujeres que pertenecen a Grameen.

Ya no se trata sólo de la expectativa económica del crédito, de que los ayude a salir de la pobreza y a crecer en su calidad de vida. Se trata de una visión diferente sobre uno mismo y sobre los demás, de sentir que se puede modificar la realidad con el esfuerzo personal. El micro crédito les da la oportunidad de ver lo que son, lo que está escondido, su potencial. Vuelve viable aptitudes, capacidades y voluntades que de otra manera permanecerían para siempre ocultas en la impotencia. Y lo mejor es que no se lo hace sólo desde el punto de vista individual, sino que se crea una conciencia colectiva impensable en esta sociedad individualista y carente de valores que se asemejen al cuidado por los demás, por nuestros vecinos, por la gente que nos rodea.

Los prestatarios de Grameen son capaces de hacer con muy poco dinero lo que otros no logran con grandes montos de inversión. Su valor agregado es la convicción en lo que hacen y un objetivo claro: un mejor futuro para ellos y sus hijos.

Estas mujeres y hombres, que he visto crecer con Grameen a lo largo de estos siete años de vida de la Réplica Rosario, se sienten tan merecedores como Yunus de su premio Nobel. Son parte de él. Vaya para ellos mi reconocimiento y admiración.


RAÚL BIANCIOTTI
COORDINADOR RÉPLICA GRAMEEN ROSARIO